Golden Brown: el vals que sobrevivió al punk

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Hace poco más de un año, en mayo de 2025, la Sala El Tren de Granada se llenó de electricidad. ¿Éramos 30 personas? Tal vez 40. Pocas, pero las suficientes para que el concierto se sintiera íntimo, casi clandestino.

Esa noche nos visitó Hugh Cornwell, exlíder, guitarrista y voz original de The Stranglers. Venía presentando una breve gira por España, solo, con su banda de apoyo, repasando sus canciones en solitario y el catálogo de una de las bandas más inclasificables del post-punk británico.

Pero al grano: hubo un momento que lo justificó todo. Cuando las primeras notas de su guitarra sonaron y Cornwell abrió con ese "Golden brown, texture like sun...", se nos puso la piel de gallina. Tuvimos el privilegio de escuchar en directo una de las mejores canciones jamás escritas en la historia del rock inglés.

"Golden Brown" se publicó en 1981, como single y como joya central del álbum La Folie. Era 1981 y The Stranglers ya habían dejado atrás el punk rabioso de Rattus Norvegicus. Aquí apostaron por algo radicalmente distinto: un vals en 6/8, elegante, hipnótico, sostenido por el arpegio inconfundible de Dave Greenfield al clavecín. Un sonido barroco en medio de guitarras y sintetizadores.

Greenfield, por cierto. El arquitecto de ese teclado murió en 2022 a causa del COVID-19. Y cada vez que escucho "Golden Brown" me viene su fantasma. Ese timbre cristalino, casi antiguo, es lo que hace que la canción flote fuera del tiempo.

La letra, como el propio Hugh ha reconocido mil veces, es deliberadamente ambigua. ¿Habla de una mujer de piel oscura? ¿De heroína? Él mismo dijo: "ambas me proporcionaron momentos placenteros". Esa doble lectura, sensual y oscura a la vez, es la que ha convertido al tema en un objeto de culto.

Y la canción sigue viva. Hace unas semanas la escuché en una versión acústica en OÜI FM, "la radio del rock" francesa de mano de Franz Ferdinand, aunque solo estaban su líder, Alex Kapranos, junto a su teclista Julian Corrie. Desnuda, pero respetando el vals. Demostrando que una buena estructura aguanta cualquier traje.

Cuando la oigo me recorre algo por el cuerpo que no sé explicar. Es nostalgia, es elegancia, es peligro. Es el recuerdo de 30 personas en una sala pequeña cantando bajito el "na-na-na-na" final, mientras Hugh sonreía como quien sabe que escribió algo eterno.

"Golden Brown" no es solo una canción de The Stranglers. Es la prueba de que el rock también puede bailar en 3/4, y que a veces lo más punk es hacer algo completamente bello.