Hay rituales de verano que no se negocian. El mío empieza en Valencia. Cada año vuelvo unos días por familia y, con la ciudad todavía dormida, me pierdo por el centro. Calles vacías, persianas subiendo, cafés sacando sillas. Es el momento perfecto para hacer lo que más me gusta: entrar en tiendas con historia. Libros, ropa, música. Sin prisa.

Este verano tenía un objetivo claro: Disco Oldies. Llevaba meses viendo los vídeos de Mario Oldies en Instagram, con sus novedades, sus hallazgos, esa forma tan directa de hablar de vinilo. Hacía tiempo que no pisaba una tienda de discos como las de antes y, al cruzar la puerta, volvió esa sensación inmediata: sumergirte en estanterías que parecen laberintos y pensar que en cualquier caja puede estar ese disco que llevas buscando o esa portada que te enamora, a la vez que el tiempo se frena.

Ya conocía parte de la historia. Cuatro amigos que decidieron lanzarse a regentar un negocio de vinilos cara a cara con el público. Nada de algoritmos, solo criterio y calle. En mi primera visita me limité a mirar. Escaparate, reediciones, rarezas, novedades, discos de segunda mano. Todo un mundo donde perderse. Quise presentarme a Mario y decirle que seguía sus vídeos, pero me faltó el paso.

Interior de Disco Oldies con estanterías de vinilos

Volví a casa y le di vueltas. Acabábamos de estrenar esta revista y tenía claro que su historia encajaba aquí. Me puse a preparar preguntas con calma, con la idea de hablar de música, de tienda física y de cómo se sostiene una pasión en 2026.

Días después regresé. Esta vez sí me presenté. Mario se abrió enseguida y aceptó la entrevista. Es joven, directo y con muy buen trato. Hablar un rato de música con él fue tan fácil como escuchar un buen disco por la cara B. Quedamos en llamarnos en unos días.

Entrevista

Después de tres días desconectando en Las Negras, Cabo de Gata, con el móvil apagado y solo playa, libros y música de fondo, Mario vuelve a la “rutineta” de la tienda de música, sacando un poco de su tiempo limitado para mantener esta conversación. El motivo: hablar de lo que mueve a cuatro chavales a hacerse cargo de una de las tiendas de discos con más historia de Valencia: Disco Oldies.

Valdi Sois cuatro jóvenes emprendedores. ¿Qué os llevó a embarcaros juntos en esta aventura?

Mario Yo creo que fuimos de los primeros a los que se nos fue la pinza, sobre todo por la edad. Yo no tenía ni 30 años cuando dimos el paso.

Valdi ¿Cómo surgió la oportunidad de haceros cargo de Disco Oldies?

Mario La oportunidad surgió en septiembre de 2021. Los anteriores propietarios pusieron un cartel en la puerta. Lo vio uno de mis socios, Pere, se lo dijo a su hermano Andreu, y él nos lo comentó a Chema y a mí. Justo coincidió. Yo me había cogido una baja porque ya no podía más en mi trabajo, y mi otro socio también estaba quemadísimo. Empezamos a darle vueltas y en enero de 2022 entramos. Da vértigo pensarlo ahora, más responsabilidades. Ser autónomo te cambia el chip, para lo bueno y para lo malo, pues ya todo depende de tu curro. Pero haciendo lo que más te gusta, pues encantado de la vida.

Valdi ¿Tenías experiencia como empresario?

Mario Como empresario, cero. Era la primera vez. Yo venía del comercio, estudié marketing, pero en otros ámbitos. La música era nuestro hobby. Sigue siéndolo. Mis socios igual: uno dedicado a la compraventa en general, otro trabajaba en fábricas. Todos por cuenta ajena y con bagaje, pero nadie había sido jefe antes.

Valdi En una era dominada por las plataformas digitales, ¿qué representa para ti el vinilo?

Mario La conexión con las cosas que me gustan, una conexión más física. Soy de gustos muy variados y me gusta estar rodeado de objetos con los que me identifico. Tener mi colección en casa y poder recurrir a ella cuando me apetece es fundamental para estar en paz conmigo mismo.

Yo soy del 93. Viví el salto a Spotify. Lo veía y pensaba: “guay, pero no es normal tener acceso a todo en cualquier momento”. Tiene cosas buenas, pero para mí más negativas. Le quita valor a lo que te mola. Las nuevas generaciones están yendo un poco en contra de eso.

Valdi ¿Recuerdas cuál fue tu primer vinilo?

Mario No exactamente, pero creo que el primero que me compré con mi dinero fue Back to Black, de Amy Winehouse. Lo vendemos mogollón aquí, a todo tipo de gente, sobre todo jóvenes. No ha dejado de venderse nunca.

Pero mis primeros contactos fueron regalos de Reyes de mis padres: discos de los Beatles. BBC Sessions. De bebé ya cantaba canciones de los Beatles en el coche, dice mi madre. Con 14 años ya me interesaba el vinilo, aunque en casa ni había plato. Me molaba tener las cosas con las que conectaba.

Valdi ¿Cuál es tu vinilo más preciado?

Mario Uff, difícil. Una primera edición en mono de Revolver, de los Beatles, bastante rara. Dos copias de El Escarabajo más grande de Europa, de El Niño Gusano, que me regalaron por mi cumpleaños mi pareja y una amiga sin ponerse de acuerdo. Singles de soul que me costaron tiempo, esfuerzo y dinero conseguir.

Y una promo española de “Love Will Tear Us Apart”, de Joy Division, con un error en la galleta: pone “el amor no separará” en vez de “nos separará”. Tonterías así me flipan. Hasta Borja de Los Prieto Flores anda loco por una como esa. La compré en una tienda que no se dio cuenta de que era un disco de coleccionistas.

Persona mostrando discos frente al cartel de Oldies Discos

Valdi ¿Y de cuál te avergüenzas de haber comprado?

Mario No reniego de los guilty pleasures. Soy incapaz de deshacerme de discos. Siempre pienso que le daré una segunda oportunidad. No te sabría decir.

Lo que sí fue una decepción: Sleaford Mods. Pararon un concierto en Madrid por una bandera palestina. Una banda con discurso político que luego solo le importa lo que pasa en Inglaterra. No me avergüenzo de tener sus discos, pero se me cayeron los mitos.

Valdi ¿Crees que el vinilo sigue siendo un producto de nicho o está viviendo una auténtica segunda juventud?

Mario Aquí en la tienda sí, pero a nivel general el capitalismo lo ha exprimido. Mañana sale un disco de Madonna con 15 ediciones y a mí solo me llegan dos. Con lo cual, esta tienda es de gente de nicho, porque trabajamos con gente que valora lo que compra. No notamos esa superficialidad. Nosotros seleccionamos. Me tiro horas a la semana escuchando discos para decidir qué traigo. Conozco a mis clientes. Eso no lo tiene una plataforma ni El Corte Inglés.

Valdi ¿Qué géneros musicales son los que más te apasionan personalmente?

Mario A mí me flipan los 60, la música negra, el soul me encanta. También el ruido y cosas como la No Wave. La disonancia del rock alternativo de los 90, como Pavement. Conseguí hace poco No New York, de Brian Eno, que es un recopilatorio de bandas No Wave de 1978, como Mars. Es complicadísimo de encontrar y le tengo muchísimo cariño. Es un disco que solo puedo poner en casa y no me lo puedo llevar a pinchar, pero me encanta.

Valdi ¿Qué tiene una tienda de discos que no puede ofrecer una plataforma de streaming?

Mario Dejarte guiar por la intuición. Entrar sin saber qué vas a comprar, que te llame una portada, que te aconsejen. Con la cosa del streaming, hoy la gente viene con los deberes hechos. Antes era más humano y te dejabas aconsejar y preguntabas.

Me mola que cada tienda tenga personalidad y que no esté todo disponible como en las grandes superficies. Aquí se apuesta por cosas y por eso me tiro horas y horas a la semana escuchando música para ver qué traigo. Es valorar el trabajo de selección.

Valdi Disco Oldies es una tienda con una trayectoria reconocida. ¿Qué significa para ti asumir ese legado?

Mario Mucha responsabilidad. Los antiguos propietarios querían gente que lo levantara, que lo mirara al futuro. El negocio estaba anclado en el pasado.

Al principio era un “¿qué hago aquí?”. Nos dieron dos meses de becarios. Estuvimos con ellos conociendo clientes. Aprendimos mucho. Conservamos pósters de hace 30 años, ahora enmarcados. Cuando entra alguien que no venía desde hace años y dice “sigo sintiéndome igual”, eso es lo que más mola.

Ellos vendían vinilo, CD, DVD y coleccionismo. Nosotros quitamos espacio de eso para meter más vinilo. Necesitábamos metros.

Grupo de personas dentro de Disco Oldies durante un encuentro musical

Valdi ¿Qué novedades vais a introducir o habéis introducido en esta nueva etapa?

Mario Ya controlamos el negocio. Ahora toca crecer en eventos. Empezamos a nivel local y ahora ya es diferente. Hace poco estuvieron Sidonie, esta tarde viene una banda valenciana... Ahora tengo que decir que no a muchas propuestas.

Tenemos muy buena relación con los sellos, con los artistas, con la escena musical. Programamos muchas presentaciones de discos, listening parties. De hecho, el próximo miércoles hacemos una del nuevo disco de Jack White y sorteamos un vinilo firmado por él.

Tengo muchas ideas. Quiero hacer más contenido didáctico en redes, pero falta tiempo. Los cuatro vivimos de esto. Mi trabajo secundario es pinchar, pero lo que gano me lo gasto en discos. La verdad es que llevo una vida bastante dinámica, pero también hay que saber cuándo parar.

Todos los años montamos el festival Disco Oldies en la sala 16 Toneladas. El próximo es en febrero de 2027. También ayudo en los conciertos de La Pérgola y otros, pero a nivel personal. De promotor no. Echo muchos cables, pero no pienso dedicarme a ello. Es un curro durísimo y no me da la vida.

Disco Oldies llena durante una presentación musical

Valdi ¿Qué papel juegan las redes sociales en vuestra estrategia?

Mario Un papel muy importante. Cuando cogimos la tienda no existían las redes sociales. Recuerdo perfectamente abrir el Instagram de Oldies, hacer la primera publicación, y ahora estamos en más de 21 mil seguidores. Así he aprendido sobre la marcha a utilizar las redes, que es un curro en sí mismo. Podría dedicarme solo a llevar las redes, pero llevo mil cosas, aunque me gustaría dedicarle más tiempo.

Lo que hacían antiguamente los dueños en la tienda, de recomendar cositas, pues yo he encontrado en las redes sociales una manera de hacerlo y es algo guay. Además, no quiero que sea un panfleto solo para vender discos. Yo le dedico tiempo para escucharlo y poder recomendar el disco. No digo tonterías que he leído en una nota de prensa. Yo recomiendo cosas que me gustan y por eso me gusta hacerlo.

Valdi ¿Cómo ves el mercado del vinilo actualmente en España?

Mario No para de salir noticias de que se baten récords de ventas, pero estas noticias no son nuestra realidad. La mayoría de tiendas no reportamos nuestras ventas a estas estadísticas. Estos volúmenes de ventas están muy condicionados a las grandes superficies.

A mí el miedo que me da es que sigan apretando los precios, que traten como imbéciles a los clientes, que de cada disco te saquen 15 ediciones. Creo que los sellos y las discográficas tienen una responsabilidad grande. Sería bastante chungo que sigan apretando, pues la capacidad económica de la gente es la que es. Yo vivo tranquilo porque mi principal vía de negocio es la segunda mano.

Valdi ¿Cómo ves la escena valenciana actual?

Mario Mejor que nunca. Cuando empecé a salir, Valencia era un páramo. Solo estaba el Magazine Club y poco más. Ahora hay un mogollón de bandas de chavales con muy buen rollo. Colectivos como Plagaindie están haciendo mucha unión entre las bandas, con mucha apertura a nivel de sonidos.

Se está empezando a valorar, desde hace ya algunos años, esta escena fuera de Valencia. Ahora mismo hay muchas bandas valencianas incluidas dentro del circuito más alternativo nacional y están súper bien consideradas. Bandas como La Plata han influido para que otros montaran grupo. Es como el efecto Joy Division en Manchester, pero en versión Valencia.

Nuestra tienda también es un punto de encuentro para todas estas bandas. Nosotros hemos visto chavalitos que eran críos cuando creamos la tienda y ahora les vendemos entradas para conciertos que organizan. Sobre todo es sitio de encuentro cuando organizamos movidas o eventos, como el de esta tarde, que viene a presentar su nuevo álbum la banda The Liquorice Experiment. Se genera un ambiente muy chulo, pues son todos colegas y conocidos, y además con cervecitas gratis. Todo muy guay.

Puesto exterior de Disco Oldies con vinilos y camisetas

Valdi ¿Piensas que un festival como el FIB ha influido en la escena musical valenciana o en los gustos de vuestros clientes?

Mario Para mí el FIB ahora mismo no representa nada, pero sí que es cierto que es un festival muy importante en la Comunidad. Mi primer festival fue el FIB y fui con pulsera de menor de edad. Ha sido para muchos de nosotros la toma de contacto con lo que es la música en directo.

Valdi ¿Qué música se vende más, las novedades o la antigua?

Mario Por volumen, la música antigua. Si tenemos un millón de discos, 995.000 son antiguos respecto a los discos nuevos. Pero cuidamos mucho la novedad. Cada viernes hay gente pendiente de las cositas que traemos. Y ahora, como se está reeditando tanto disco antiguo, pues también influye.

No traemos el disco nuevo solo por traerlo. Intentamos cuidar todas las cositas nuevas que nos llegan. No comprar por comprar. Si no nos dice algo, no entra. Aquí no verás el nuevo de Alejandro Sanz.

Valdi ¿Qué os dicen familia y amigos sobre esta apuesta empresarial tan singular?

Mario Tuvimos bastante apoyo. Al principio incredulidad, pero como los anteriores propietarios fueron muy claros con nosotros y nos enseñaron números, y vimos que la cosa tiraba como estaba con ellos, nosotros lo vimos bastante claro: que a mínimo que le tiráramos un poquito de energía e ideas, pues iba a funcionar.

Mis padres están súper orgullosos. El otro día salí en un programa de tele y mi abuela y mi familia flipando: “¿Qué hace Mario en la tele?”.

Valdi ¿Habéis tenido algún momento de dudas durante el proceso?

Mario No tengo ninguna duda por haberme metido en esto. Dudas de cómo llevar el negocio, de cómo gestionarlo, sí. No voy a decir que ha sido un camino de rosas, porque han sido años de mucho sufrimiento, terapia y decisiones importantes, pero ha sido un aprendizaje personal enorme que no hubiera tenido de otra manera. Súper contento y encantado de la vida.

Valdi ¿Qué aporta cada uno de vosotros al proyecto?

Mario Somos cuatro personas, con personalidades muy diferentes, con gustos diferentes y actitudes también muy diferentes. Y es algo que valoramos al principio: formar un equipo en el que cada uno nos encargamos de ciertas cosas.

Valdi Si tuvieras que recomendar un solo vinilo a alguien que empieza una colección, ¿cuál sería?

Mario Revolver, de los Beatles. Aunque el más importante de la historia del rock es The Velvet Underground & Nico, para empezar me quedo con Revolver.

Valdi ¿Qué disco está sonando más últimamente en vuestra tienda?

Mario Roses, de Widowspeak. Un grupo americano, chulísimos, editados por Captured Tracks. Un discazo precioso que llevamos en bucle en casa y en tienda.

Valdi ¿Qué os gustaría que sintiera una persona al cruzar la puerta de Disco Oldies?

Mario Que está en casa.

Valdi Completa esta frase: “Hemos comprado Disco Oldies porque...”

Mario “Queríamos ser felices”. Es lo más honesto.

Valdi En una época en que millones de canciones caben en un móvil, ¿por qué crees que sigue teniendo sentido apostar por una tienda de vinilos?

Mario Porque si lo tienes todo, eres incapaz de prestarle atención. La gente está empachada de input. No es lógico tener acceso a todo.

Valdi Mario, gracias por tu tiempo y nos veremos pronto.

Mario Un abrazo grande. Y si me acuerdo de algún disco que me avergüence, te escribo.

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