Weird Nightmare, la Pesadilla Extraña que Alex Edkins lleva en paralelo a Metz, vuelve con su segundo disco y lo hace sin pedir perdón por haber cambiado el ruido por el gancho.

Edkins es la guitarra y la voz de Metz, una de las bandas más viscerales del noise rock canadiense de la última década. Con Weird Nightmare, proyecto que arrancó en 2022, se quitó la distorsión de encima para demostrar que también sabe construir canciones perfectas de tres minutos. Para Hoopla se autoproduce junto a Jim Eno de Spoon, y se nota: el sonido está más limpio, más redondo, y deja respirar a cada melodía sin perder el nervio.

Hoopla son 10 temas que funcionan como un manual de power pop guitarrero para 2026. Nada de experimentos crípticos. Aquí hay estribillos que se clavan a la primera, guitarras que te atrapan, y una base rítmica que invita directamente a la pista de baile. Es el disco que confirma que Edkins no está huyendo de Metz, está ampliando su mapa.

El álbum arranca con un golpe directo: “Head of Rain”. Entra con un riff seco y un bajo que te golpea en el estómago. Es la carta de presentación ideal. En “Might See You There” sube la apuesta con una línea vocal que juega entre la urgencia y la melancolía, y ya para “Baby Don’t” te tiene completamente: estribillo gigante, coros que piden palmas y una sección rítmica muy Spoon, muy seca, muy bailable.

A mitad del disco aparece “Pay No Mind”, con aires a Elvis Costello, donde las guitarras vuelven a desgarrarse. Y luego llega el momento más vulnerable: “If You Should Turn Away”. Es una preciosa balada que en los primeros acordes evoca directamente a “Needles & Pins” de los Ramones, pero que Edkins resuelve con una intimidad muy propia. No hay grito, hay contención, y duele más. Aaaaahhh!!!

El resto del tracklist mantiene el nivel sin bajones. Hay ecos evidentes de Buzzcocks y The Undertones en la velocidad y la inocencia pop, guiños a Dinosaur Jr en la forma de empastar guitarras melódicas con cierto desorden controlado, y toda la luminosidad coral de Teenage Fanclub en los finales. Pero Hoopla nunca suena a copia. Suena a Alex Edkins encontrando su propio idioma fuera del ruido.

En definitiva: Hoopla no busca la catarsis, busca la celebración. Es un disco para cantar, para mover la cabeza y para recordar por qué el power pop, bien hecho, sigue siendo tan necesario.

Y la buena noticia: que podremos comprobarlo en directo muy pronto. Weird Nightmare estará en la próxima edición del Canela Party, y además tienen fecha confirmada este viernes en Torremolinos, en el escenario Jarl. Si quieres ver cómo suenan estas canciones fuera del estudio, esa es tu oportunidad.

La mala: que solo sean 10 temas. Cuando acaba Hoopla quieres darle al repeat.