Hay discos que te hablan bajito y otros que te gritan al oído. Este hace las dos cosas.

Con All Is Love and Pain in the Mouse Parade, Of Monsters and Men regresan seis años después al estudio y lo hacen sin perder esa cercanía que los hizo grandes. Es pop-folk de atmósferas anchas, dirigido directo al pecho, y que duele bonito si eres de los que se preocupan por lo que pasa a su alrededor.

Abren fuerte con "Television Love". La banda islandesa pone el dedo en la llaga de la inmediatez tecnológica, pero lo hace con melodías que se quedan, no con sermones: Invitándonos a reflexionar sobre cómo las relaciones pueden convertirse en superficiales en un mundo dominado por la tecnología y la inmediatez.

Seis años fuera de los estudios de grabación y vuelven como cabezas de cartel internacional. De hecho, abrieron la temporada de festivales de 2026 en el SanSan Festival de Benicàssim, y se nota. Vienen rodados.

"Dream Team" es el chute de adrenalina del disco. El piano marca un ritmo contagioso, casi orquestal, que te empuja a bailar. Hay ecos de Keane en esa épica contenida, pero con la marca de agua nórdica de los islandeses.

En "The Actor" baja el pulso. Aquí aparece la voz de Nanna Bryndís Hilmarsdóttir, cantante y guitarrista, que junto a Ragnar "Raggi" Þórhallsson sostienen la columna vertebral compositiva del grupo. Su dúo vocal sigue siendo el gran activo: frágil y poderoso a la vez.

Son cinco en total. Completan el quinteto Brynjar Leifsson a la guitarra principal, Arnar Rósenkranz Hilmarsson a la batería y Kristján Páll Kristjánsson al bajo. Y se nota la banda. Suenan compactos.

El corazón del álbum late en "The Towering Skyscraper At The End Of The Road" y "Ordinary Creature". Nanna y Raggi nos meten de lleno en sus paisajes sonoros: amor y dolor tratados como clima, como estación del año. Te agitan, te dejan KO y luego te arrojan una manta.

Sí, quizás 13 temas son demasiados. En cierto punto el disco se vuelve lineal y pide a gritos una ruptura, un riesgo que nunca llega.

Pero aún así es imposible soltarlo. All Is Love and Pain in the Mouse Parade tiene ese efecto bienestar. No te revoluciona, te acompaña. Y a veces eso es justo lo que necesitas: música que te recuerda que se puede estar roto y en paz a la vez.

78/100