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Un regreso a la altura de la banda.

Tras dos trabajos decepcionantes, en su debut con Partisan Records Interpol arriesga y despliega intenciones de volver a sorprendernos. Tras años componiendo distanciados al vivir lejos, la banda ha vuelto a reunirse para trabajar en las canciones. La producción de Andrew Wyatt ha traído a los neoyorquinos nuevas ideas y mayor luminosidad en las canciones. Los dos primeros adelantos ya invitaban al optimismo.

La composición que da título al álbum es preciosista y elegante, con un Banks susurrándonos entre voces femeninas (lideradas por su mujer Juliet Seger) y una bonita e intrigante atmósfera de cuerdas de fondo. See Out Loud es el cañonazo del disco y tiene papeletas para convertirse en fija en los setlists de la banda. Con Daniel Kessler participando de nuevo a las voces tras décadas sin hacerlo y unas guitarras afiladísimas, suena enérgica y futurista.

Hora de bajar revoluciones: Iron City, que con sus sintes de fondo es otro homenaje de la banda a su ciudad natal tras la ya mítica NYC de su debut. Wounded Soldier nos permite disfrutar de un Paul Banks a capela, pausado y perfectamente entonado en su registro de barítono. En el quinto corte, Wings on Fire, el bajo vuelve a reclamar protagonismo, percutido con destreza por Brad Truax. Banks había tenido que asumir el bajo desde la marcha de Carlos Dengler allá por 2010. La primera mitad del álbum finaliza con Ever the Actor, donde las guitarras construyen una atmósfera caótica y hermosa.

So Rides the Reindeer es cálida y preciosista, y Darling Thoughts recuerda con sus guitarras melódicas a Stella Was a Diver…. Wake Up es el tema más rockero y divertido del álbum y tras él, Enemy, una balada al piano, vuelve a bajarnos pulsaciones. Bird and The Serpent es otro corte inolvidable: intenso, con una línea de bajo que atrapa y unas guitarras agudas y afiladas que suben y bajan como una montaña rusa. Sudden es otra balada a piano triste y melancólica, perfecta para el cierre.

Sin llegar al nivel de sus dos primeros álbumes (el inolvidable Turn On the Bright Lights y el “hitero” Antics) este “This mirror weighs a ton” se sitúa en el notable alto, al nivel del Our Love to Admire (2007) y algo por encima de El pintor (2014) Como apreciamos en su última visita a Madrid este verano, la incorporación como titulares de la formación, de Brandon Curtis a los teclados (no participa en el disco) y el mencionado Brad Truax al bajo regala a estos rejuvenecidos Interpol una mayor energía y una presencia tremenda. Larga vida a los de NY.

83/100