Publicado
Me da mucha que rabia que buena parte de esos grupos de chicas que animaron el rock en la primera década del Siglo hayan desaparecido. Bandas como Dum Dum Girls o Vivian Girls aportaron frescura a una escena mayormente dominada por hombres que, realmente, también ha desaparecido. Dos grupos en los que, de alguna manera, terminó colaborando Frankie Rose -llegó a tocar la batería con las primeras y compuso una canción para las segundas-. Y lo cierto es que es la única que sigue contando con una carrera. Ya no solo en solitario, también junto a Matthew Hord en Fine Place. Aunque eso sí, su propuesta siempre fue un poco más oscura que la de las demás. Quizá, por eso, sigue sacando discos con regularidad.
‘Hila’ sigue metido de lleno en ese pop sintético con sabor a los ochenta que protagonizaba ‘Love as Projection’, el disco que editó en 2023. Pero sí es cierto que aquí hay cambios significativos. A lo largo de este álbum, nos encontramos con una Frankie Rose que no tiene problemas en irse hacia mundos menos evidentes. Solo hay que escuchar “Rainman”, un instrumental casi ambiental que te transporta a un nocturno viaje en coche por Los Ángeles. Y, como me estoy leyendo ‘The Shards’, que está ambientada en esa ciudad a principio de los ochenta, pues me ha entrado muy bien. Al igual que el tema principal, donde entra en juego la influencia de Cocteau Twins. Algo que se incrementa en “TV Star”, una canción estupenda en la que Frankie Rose casi se convierte en Elizabeth Fraser.
Si hay algo que ha demostrado Frankie Rose a lo largo de su carrera, es el talento que tiene para crear grandes canciones pop. Y aquí da con unas cuantas. Ahí tenemos “Cant Be Wrong”, una pequeña delicia que se mete sin complejos en el pop más ochentero. Y tengo que hacer un inciso y comentar que me ha recordado bastante a lo que hizo Kristin Gundred de Dum Dum Girls en el álbum de debut de Kristin Kontrol. Un disco que, incomprensiblemente, pasó bastante desapercibido. El caso es que este tema se sumerge en ese pop sintético más americano que se hacía en aquella década. Algo que también ocurre con “Return to Dust”, donde los beats aumentan de potencia y velocidad sin comerse la melodía. Además, su estribillo es de lo más pintón.
La oscuridad también es buena amiga de Frankie Rose. Algo que se puede apreciar nada más empezar con “Olo”, una canción que apuesta por unos sintetizadores densos y una caja de ritmos que aparece de vez en cuando. Además, la voz de Rose vuelve a salir de un mundo muy etéreo. Una apuesta por el post-punk sintético más reposado que también se deja ver en “Shadow Twin”, que es una preciosidad en la que aparece de nuevo la influencia de Cocteau Twins. Y ojo con esa “Best Of Times” más efusiva y su saxo lleno de nocturnidad, que no puede molar más. Al igual que la delicada “Velvet Refrain”, que cierra el álbum de la forma más ensoñadora e invocando al “Be My Baby” de las Ronettes. O quizá al “Just Like Honey” de The Jesus and Mary Chain, porque han estado recientemente de gira con ellos.
77/100