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Hay discos que entran por la puerta grande. Y hay otros como Billboard Heart que se instalan sin pedir permiso. Al principio no lo ves venir. Te rodea. Y meses después ya lo tienes claro.

Yo llegué a Jessica Dobson por partes. Primero con “Lights Out” y pensando: ¿esto es The Sugarcubes? Luego Bárbara colgó “What Do I Know” en el grupo de WhatsApp de amigos. Luis respondió al instante. Y yo capté la señal. Más tarde cayó “Billboard Heart”, directa, con una melodía que se te queda pegada en lo más profundo. Y hace poco su versión de “Teardrop” de Massive Attack: ahí ya dije “guau” en voz alta.

Cuando te das cuenta tienes cuatro canciones en tu playlist y vas a buscar el disco completo. Es su cuarto álbum. Y aquí sí: aquí hay madera.

Detrás de Deep Sea Diver, el proyecto de indie rock con base en Seattle, está Jessica Dobson: voz, guitarra principal y compositora. La acompañan su marido Peter Mansen a la batería, Elliott Jackson en guitarra y sintetizadores, y Garrett Gue al bajo.

Y Dobson no viene de ayer. Antes de fundar Deep Sea Diver en 2012 ya había recorrido escenarios y estudios como guitarrista de Beck, The Shins y Yeah Yeah Yeahs. Se nota. Tiene oficio de sesionista y alma de líder.

Billboard Heart son 11 canciones que no te dejan hacer otra cosa. Exigen atención. No es ruido de fondo.

“Emergency” con sus guitarras y bajo es brutal. “Shovel” tiene colmillo, esa mezcla de nervio y elegancia. “Tiny Threads” en la que destaca la voz de Jessica, una intimidad que te atrapa. “Let Me Go” con Madison Cunningham, ganadora del Grammy, es el punto de quiebre. “Be Sweet” baja las revoluciones sin perder tensión, te deja en un estado raro entre calma y alerta. Y el cierre, “Happiness Is Not Given”, te desarma. ¿Quién no se conmueve con un título así?

Entre medias, Dobson juega con capas de guitarras cristalinas, sintetizadores que no adornan sino que empujan, y una sección rítmica muy sólida. Suena a indie rock de Seattle pero sin nostalgia. Más directo, más luminoso, con el corazón en la mano.

Si te gusta St. Vincent, TV on the Radio o Sharon Van Etten, este disco te va a hablar el mismo idioma. Pero con acento propio. Más cálido, más humano.

Billboard Heart no te conquista en la primera escucha. Te conquista en la cuarta, en la quinta, cuando ya vives con él. Y entonces entiendes por qué lo pones más habitualmente de lo normal.

85/100