The Pains of Being Pure at Heart están de gira por España entre finales de junio y principios de julio, con paradas en Tarragona, València, Málaga, Sevilla, Granada, Madrid, Zaragoza, Murcia y Terrassa. España lleva años siendo uno de sus sitios favoritos para tocar en directo, con paradas habituales aquí desde su primer Primavera Sound en 2009.
Esta vuelta llega con Perfect Right Now: A Slumberland Collection 2008-2010 (Slumberland Records) debajo del brazo, un recopilatorio editado con material de sus primeros años. La idea es esa: volver al sonido que los colocó como una de las bandas más reconocibles del indie-pop de guitarras de finales de los 2000.
El grupo anunció su separación «formal» en 2019, pero en 2025 volvieron a reunirse para una gira por el aniversario de su debut, con una formación que recuperaba buena parte de su identidad original: esas guitarras luminosas, el fuzz con el corazón blando, las melodías frágiles y un ruido más emocional que agresivo. Su debut homónimo de 2009 ya condensaba una sensibilidad que miraba de reojo al C86, a Sarah Records, al shoegaze más amable, a The Jesus and Mary Chain y a My Bloody Valentine.
En directo tiran mucho de aquel primer disco: Contender, Come Saturday, Young Adult Friction, This Love Is Fucking Right!, A Teenager in Love, Everything With You o Heart in Your Heartbreak. Y funcionan, más allá de la nostalgia, porque son melodías que entran a la primera, con la electricidad justa y ese punto de euforia frágil que no se gasta.
Sobre el escenario las canciones se ensucian y ganan ruido: las guitarras pegan más fuerte y los estribillos se hacen más grandes que en estudio. La banda actúa sin poses de estrella, con un punto de dulce timidez que contrasta de lleno con lo eufórico de la música. Nada de aspavientos ni de gran despliegue escénico, solo canciones cortas, ruidosas y directas, cargadas de melodías pop y una sensación de melancolía adolescente.
Quince años después, el recopilatorio y esta gira tiran del mismo hilo: aquellos primeros singles que les pusieron en el mapa y que, por lo visto, no han parado de sonar.