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Todo empieza con un vacío informativo. De GRUB, quinteto de Fremantle, Australia Occidental, hay muy poco escrito y todavía menos música publicada. Y precisamente por eso el impacto es mayor.
Los descubres y no los olvidas. Son cinco músicos sobre el escenario con una frontwoman que lo ocupa todo: Matilda Beales, compositora, letrista y vocalista, ya recuperada de un cáncer. El nombre del grupo les hace justicia: sucio, orgánico, visceral.
Su sonido es brutal. Un cruce perfectamente ejecutado entre garaje-punk, post-punk y dark-disco para sudar en sótanos. Piensa en la tensión rítmica de Viagra Boys o IDLES pasados por el filtro de un club a las 3 de la mañana.
"Shake It", tercer corte y primer adelanto de su álbum debut homónimo que verá la luz el próximo 9 de octubre a través del sello Wing Sing Records. Es la declaración de intenciones definitiva.
Según la propia Matilda, la canción fue concebida como "nuestra ofrenda al dark disco y al baile", escrita bajo la influencia de las películas de terror de serie B. No es una invitación hedonista a bailar, es una necesidad física. El bajo de Ekic martillea como un pulso ansioso, la batería de Bibby es seca y marcial, las guitarras de Strachan y McDonald cortan como cuchillas oxidadas. Y sobre todo ello, Beales. Su interpretación es el centro gravitatorio. No canta "Shake It", lo escupe. Con un humor negro afiladísimo y una rabia y ansiedad contenida que roza lo teatral.
Si este es el nivel del adelanto, el homónimo de GRUB apunta a ser una de las bombas del underground australiano de 2026. Una banda que ha entendido que el post-punk del siglo XXI no solo se escucha con la cabeza gacha, también se baila.
Recordad el nombre. Van a dar que hablar.